Never speak a word again dijo Kurt Cobain en una canción icónica que salió tiempo después de haberse volado la cabeza con una escopeta un 5 de abril de 1994. Y es así, a veces toca no decir nada más, parar el tren de la ansiedad, el miedo y la incertidumbre. Dejar morir lo que ya no querés ser. Dejar ir eso que duele, que hace daño y que te pulveriza las entrañas. Refugiarse en lo que queda de vos para escapar. Charly García, Fito Páez, Spinetta, el Grunge, Leila Guerriero, un tornamesa y dos copas de vino. Las noches en soledad. La posibilidad latente de saltar al vacío. Hay que saltar siempre. Y, entonces, un día, cualquier día, entendés que no tenés que nacer más. Que lo muerto, muerto está y muerto se debe quedar. ¡Never speak a word again, dijo Kurt Cobain!

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